El Micromecenazgo, tambien llamado Crowdfunding en inglés, es un medio de financiacion participativa que se desarrolla más y más, con ejemplos de exito muy relevadores de la potencia de la convergencia digital. El principio es simple: si un proyecto le gusta al público, este último puede aportar dinero, tal y como un mecenas, para que el proyecto puede realizarse. Es la cooperación colectiva llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos.
El micromecenazgo puede ser usado para muchos propósitos, desde artistas buscando apoyo de sus seguidores, campañas políticas, financiación de deudas, vivienda, escuelas, dispensarios y hasta el nacimiento de compañías o pequeños negocios. Pero el caso que nos interesa es el de los programas audiovisuales que benefician del apoyo de una comunidad de fanaticos que van a financiarlo.
Los defensores de los métodos de financiación masiva argumentan que permite a las ideas creativas que no encajan en los patrones requeridos por las financieras convencionales obtener dinero en efectivo a través del apoyo y la solidaridad de grandes grupos de personas. Aparte de obtener financiación, se obtienen potenciales clientes gracias al boca a boca.
Una desventaja es el requisito de divulgación del proyecto cuando aún se encuentra en fase muy tempranas y esto expone al promotor a que su idea sea copiada por otras empresas. El micromecenazgo cobró auge y se facilitó gracias a páginas web y además con plataformas como Kickstarter e Indiegogo o producción comunatoria como My Major Compagny.
La convergencia digital revoluciona los medios clásicos de produccion y es un impulso fantastico por la Cultura libre. La importancia de la comunidad de fans, que pueden participar a un proyecto, ahora, en su aspecto financial, es el protagonista general de este nueva industria. Finalmente, el crowdfunding implica que la gente es fanática de una película antes que se empiece a rodar, pero permite reconocer sus centros de interés y sus gustos en el dominio de las producciones audiovisuales.
Si entendemos convergencia digital como la integración de
las nuevas tecnologías con las telecomunicaciones, entonces uno de los ejemplos
más claros es el que procedemos a explicar. Últimamente están tomando
protagonismo mediático las series que utilizan internet como servidor y no la
televisión como se lleva haciendo durante décadas.
Hace años, la televisión era el único y último destino para
cualquier producción serial. Los proyectos estaban limitados a la televisión
que, como todos sabemos, deja de lado muchas posibles series por la imposibilidad
de darle cabida a todas ya sea por aspectos económicos o directamente físicos
(no hay tiempo suficiente para todo).
Las series emitidas directamente en internet suelen tener
características muy delimitadas (salvo excepciones que luego comentaremos) como gran
creatividad y originalidad y un presupuesto muy bajo que apenas cubre los
materiales de producción (en muchas, los actores cobran según los beneficios
que se obtengan, o no cobran).
En España, la primera webserie
de éxito es posiblemente “Cálico Electrónico” que nació como una estrategia de
marketing de una tienda en 2004 y ha prosperado hasta la actualidad. Lo
interesante de esta producción es que fue capaz de llegar a un público amplio a
través de la red sin la ayuda de Youtube
(no se había creado aún). Esta serie ha sido traducida al inglés y al francés.
Este es un claro ejemplo de serie que no hubiera podido existir sin la ayuda de
internet, debido a la temática de la misma y al presupuesto que manejan los
creadores.
A continuación, proponemos dos series que comenzaron siendo
emitidas en internet pero terminaron retransmitiéndose en televisión
(convergencia digital pura). Hablamos de “Qué vida más triste” y “Malviviendo”.
Esta última ha sido un fenómeno social absoluto llegando incluso su último capítulo a ser proyectado en muchas salas de cine del territorio español. La serie habla de un grupo de amigos que viven en el
ficticio barrio de "Los Banderilleros" en Sevilla.
Por otro
lado, “Qué vida más triste” supuso un antes y un después en el formato de
series emitidas en la red en España. Abrió los ojos para futuros productores y
directores de cómo se debe hacer y promocionar una serie a través de internet
para triunfar. Las aventuras de un vasco de Basauri con su amigo, su padre y
sus intereses románticos son los temas principales de esta producción. Tras varias temporadas triunfando en la red, LaSexta decidió emitir las temporadas restantes.
Fuente: guionoriginaldotnet1.files.wordpress.com
“House of Cards”. Este serie
merecería un post propio por la calidad de la misma y como Netflix (web donde se
emite y aún no disponible en España) ha logrado producir la primera webserie
de alto presupuesto (100 millones para dos temporadas). Posiblemente este sea el futuro, ver la programación a
través de internet totalmente o complementándola con la televisión como
actualmente, aunque en mayor grado. “House of Cards” relata la historia de un congresista
estadounidense, Francis Underwood, que hará lo que haga falta para llegar a
lo más alto: ser presidente de Estados Unidos.
Algo sumamente interesante es
como han conseguido la participación de actores consagrados de Hollywood como
Kevin Spacey (American Beauty) o Robin Wright (Moneyball). La serie ha alcanzado bastante popularidad, y es que el personaje principal de la serie (Underwood), protagonizará el próximo vídeojuego de la famosa saga Call of Duty. En conclusión, el
mejor cumplido que se le puede ofrecer a esta producción de Netflix es que
parece producida por HBO.
Estamos ante el futuro, o mejor dicho, ante el presente de la televisión.
Con
respecto a la convergencia digital y a la interacción de diferentes medios de
comunicación, Twitter es una ilustre
herramienta que permite comprobar que los temas más tratados en esta red social
están de alguna manera ajustados por la agenda pública de los medios de comunicación
tradicionales (la prensa, la radio y la televisión). Así, es necesario
considerar la influencia recíproca de medios de comunicación tan diferentes,
que da lugar a una convergencia
mediática y, en ocasiones, a una
cierta interdependencia de las agendas
pública y mediática.
Los
medios de comunicación tienen la capacidad suficiente para decidir sobre qué
vamos a debatir y a reflexionar, o a qué le vamos a dar mayor importancia. Esto
es lo que se conoce como agenda mediática o agenda de los medios de comunicación,
que se fundamentan en el tratamiento de determinados temas en detrimento de
otros. De esta manera, los hechos o noticias que evaden este protagonismo en
los medios difícilmente serán recibidos por la sociedad. Como señala McCombs, “son los medios los que marcan
la agenda temática de la opinión pública”. Aunque existe esta influencia sobre los temas que
reflexionamos, la agenda mediática no puede determinar cómo pensamos o qué
creemos acerca de estos.
La agenda pública también puede condicionar a la agenda mediática. Fuente: www.tutorialchip.com
Si
bien es cierto que la agenda mediática “impone” unos contenidos concretos, por
medio de la prensa (impresa o digital), radio o televisión, también utiliza a
la agenda pública (Twitter es un buen ejemplo) para transmitir y refinar información.
Por ejemplo, a través de los trending topicsde Twitter los
medios de comunicación tradicionales pueden adquirir información o matices
informativos relevantes que quizá no podrían obtener por sí solos. Esta red
social permite, de forma libre y accesible, que los usuarios puedan comentar e
informar en directo sobre hechos de actualidad.
Estostrending
topicso temas más destacados en un intervalo corto de tiempo (en la
mayoría de los casos) constituyen un modelo de agenda-setting, ya que
refleja los contenidos de los que más se habla en Twitter y, además, de los que
más se hace hincapié en los distintos medios. Así, de forma general, los temas
preferentes que son tratados por estos, suelen aparecer también en Twitter.
Sin
embargo, la interrelación de ambas agendas (pública y mediática) no siempre
coincide exactamente en contenidos ni en la importancia que atribuyen a estos,
como delata la preferencia mayoritaria de los usuarios de Twitter por el fútbol
y el deporte en general. Es frecuente que muchas personas retransmitan o
comenten un partido de fútbol vía Twitter, en contraposición a algunos medios
de prensa digital generalistas (El País o El Mundo).
Trending topics de México durante el inicio del Mundial de Fútbol de 2014. Fuente: http://www.espndeportes.com/
Aparte
de los deportes, la política y los personajes mediáticos de la televisión son
los temas más opinados en este servicio digital, mientras que las noticias
internacionales, la religión o asuntos científicos o tecnológicos ocupan las
posiciones más bajas.
Twitter posibilita, por medio de plataformas móviles, la accesibilidad a múltiples contenidos. Fuente: http://www.kienyke.com/
La
posición cada vez más habitual que ocupa Twitter como emisor de información
pone en cuestión la figura del periodista actual: cualquier persona puede
escribir y ofrecer información. Sin embargo, los periodistas aún conservan un
destacado papel porque hay datos e información (como asuntos políticos o
internacionales) que no pueden ser consumidos por la sociedad directamente,
sino que necesitan a los medios de comunicación convencionales para recibir e interpretar mejor la información.
En
definitiva, los medios de comunicación tradicionales y la agenda mediática son
el sustento, generalmente, de la agenda pública que puede encontrarse en
Twitter, de manera que los contenidos sobre los que se discute en este “microblog”
y la importancia de los mismos están condicionados por la prensa o la
televisión.
BIBLIOGRAFÍA:
RUBIO
GARCÍA, RAQUEL. Twitter y la teoría de la Agenda-Setting: mensajes de la
opinión púbica digital. Estudios sobre el
mensaje periodístico, 2014, vol. 20, no. 1. pp. 249-264.
WOLF,
MAURO. El estudio de los efectos a largo plazo. La investigación de la comunicación de masas. Barcelona: Paidós,
1987.
MCCOMBS,
MAXWELL. Estableciendo la agenda: el impacto de los medios en la opinión
pública y en el conocimiento. Barcelona: Paidós Ibérica, 2006.
Andreu Buenafuente
es y ha sido, durante muchos años, el presentador de late
night por
excelencia de la televisión española. El fundador de ElTerrat
lleva más de veinte años en el mundo de la televisión y, pese a la
velocidad con la que los medios han evolucionado, ha sido siempre
capaz de adaptarse y mantener su posición en el panorama televisivo,
sin renunciar a sus señas de identidad.
El formato de La
Cosa Nostra,
que traslada a la televisión nacional con su fichaje por Antena 3 en
2005, se sostiene sobre tres pilares básicos: el humor irreverente,
de actualidad y crítica social, la figura carismática del
presentador y sus secciones básicas: el monólogo inicial, la
entrevista y las actuaciones musicales. Un formato basado en el
modelo americano de lateshow
que en España emergía como algo completamente novedoso. En 2007 el
programa fichó a La Sexta y se mantuvo hasta Junio de 2011. Tras
anunciar un descanso
para renovar las ideas, volvió en abril de 2012 con el programa
Buenas
noches y Buenafuente,
un programa de emisión semanal, en prime
time
y para la cadena Antena 3. Pese a las altas expectativas, el programa
no tuvo buenos índices de audiencia y fue cancelado un mes más
tarde. Tras este fracaso, se alzaron muchas de las voces que decían
que Buenafuente debía renovarse, porque el formato ya no daba más
de sí.
Tras
un año más apartado de la televisión estatal, el presentador tuvo
quizás el tiempo para reflexionar sobre qué debía hacer para
volver con fuerza a las pantallas y no repetir el anterior fracaso. Y
encontró justo la palabra adecuada: convergencia.
Entrevista en el programa Buenafuente
a
los creadores de Malviviendo,
ejemplo de convergencia.
La
cultura de la convergencia es un concepto que introduce Jenkins en su
libro Convergence
Culture,
en 2006, y que analiza como la era digital cambia la relación que se
establece entre los productores audiovisuales y los consumidores.
El
desarrollo tecnológico implica dos cosas. Por un lado, la
multiplicidad de pantallas prevé que el contenido mediático se
exponga a través de diversos soportes que, lejos de anularse, deben
establecer entre sí nuevas formas de interacción cada vez más
complejas. Por otro lado, los consumidores pueden crear contenido o
discutir el producto ofrecido por los grandes medios, editarlo y
resemantizarlo. La cultura del espectador está dejando paso a la
cultura participativa, en el que los ciudadanos comunes tienen la
oportunidad de interrumpir el control de los medios e influir
poderosamente en ellos.
Se produce una
ruptura en lo que podrían haber sido los flujos en la relación
comunicacional con los medios. En un principio, el derrumbe de los
viejos paradigmas produce pánico entre los más implicados en el
status
quo y
curiosidad en quienes ven el cambio como una oportunidad (Jenkins,
2006: 15). Buenafuente, integrado en ese status
quo,
no consideró en el programa Buenas
noches y Buenafuente
la posibilidad de adaptarse a la cultura de convergencia.
Era un
programa unidireccional, realizado en un gran teatro, con grandes
recursos pero sin interactividad, y que utilizaba fórmulas muy
explotadas. Eso explica el motivo de su escaso éxito. La
convergencia es ya una realidad, no se puede huir de ella o
simplemente ignorarla. Su nuevo proyecto debía aceptar esta
situación y encararlo como un reto. Así comenzaba En
el aire,
su último programa, que nace en noviembre de 2013 y que, con un
formato totalmente distinto, retoma el horario late
night
en La
Sexta.
El monólogo de En
el aire, muy
marcado por la agenda mediática del día.
El
nuevo programa de Buenafuente no era su primera inmersión en la
cultura participativa. Su programa siempre tuvo mucha
retroalimentación con el público, a través de figuras como la de
El
follonero -Jordi
Évole, ahora periodista y presentador de Salvados- y fenómenos como
la popularización del personaje de Rodolfo
Chikilicuatre,
interpretado por David Fernández, y que gracias a la actividad
publicitaria de La Sexta en la cultura digital, por ejemplo a través
de Youtube, pudo participar en el Festival de Música de Eurovisión del año 2008.
La época en que se popularizó esta figura fueron también los meses
de mayor índice de audiencia en el programa desde su llegada a La
Sexta. En la época de Antena 3, existe un precedente parecido cuando
se populariza la figura deEl neng,
interpretado por Edu Soto, y que también supuso un elemento de
feedback
con los espectadores. Estas experiencias le sirven a Andreu y al
equipo de El
Terrat
para reinterpretar las necesidades del público y abastecerlas en su
nuevo programa En el aire.
El riguroso directo aparece por primera vez en la producción de El
Terrat desde
su irrupción en el panorama televisivo nacional, y esta es la
primera de las claves del programa. Todo lo demás gira en torno al
directo. La interacción con el público del plató es una constante,
forma parte del juego y eso ha dado lugar a algunos de los mejores momentos
del espectáculo, que luego son subidos a Youtube a través del
canal de LaSexta.
Una nueva puesta en escena, mucho más atractiva y con nuevas caras
jóvenes que pueden interpretar mejor el lenguaje de la convergencia
digital.
Nuevos temas entran en la mesa como objeto de burla y
debate, más alejados de lo político y relacionados con
la cultura y convergencia popular: foros, memes, redes sociales o
youtubers.
Destaca, como principal baluarte de este proceso de innovación, la
figura de Bob Pop,
un personaje instalado en una cabina dentro del plató que se dedica
a rastrear la red durante el desarrollo del programa, en especial
Twitter
y las reacciones que se producen, lanzando activamente propuestas y
preguntas a sus seguidores a través del hashtag
del
programa, e interviniendo en plató para trasladar a los
presentadores lo que ocurre en la red. De esta manera, se establece
un feedback
constante que puede llegar a modificar incluso el propio transcurso
del programa.
Todos
estos elementos explican la raíz del éxito actual del programa.
Buenafuente y su pareja Berto se han vuelto a asentar en horario
nocturno. En
el aire
suele dominar las audiencias en su franja y todo ello sin renunciar a
sus señas de identidad (el monólogo, la entrevista y el tono
crítico y humorístico siguen sosteniendo el show) pero incorporando
nuevos elementos que se adaptan a los nuevos tiempos.
En
el aire y
la cultura popular: Bob Pop, Jorge Ponce y la sección emoticonos
Blai Peris Vives
Bibliografía
Jenkins,
H.
Convergence Culture.
NYU Press. 2006, pp. 13-34.
A lo largo de las últimas décadas los diferentes medios de comunicación social han sufrido una metamorfosis guiada por la inclusión de elementos tecnológicos digitales: prensa escrita digital, mejores conexiones radiofónicas, mayor calidad de la imagen...
En este blog, nos ceñiremos a la evolución que ha manifestado el informativo televisivo, desde un punto de vista formal y de contenido, además de la convergencia vía redes sociales.
El origen de los informativos visuales en España lo encontramos en la época franquista. Estos primeros pasos datan de 1942, año en el que nace el NO-DO. Se traba de una serie de noticias y documentales que se emitían en las salas de cine antes de la película. Se mantuvieron de manera obligatoria hasta 1981, y sus contenidos eran dirigidos por el régimen.
Primer NO-DO (YouTube)
No obstante, los informativos no comenzaron en la televisión, según el Ministerio de Cultura, hasta 1952, sólo de forma local en Madrid y de alcance y difusión muy limitados. Posteriormente, con el acceso del grueso de la población al medio televisivo los informativos cobraron una mayor importancia.
Parte informativo del 23-F (RTVE.es)
Tras este breve apunte histórico, nos situaremos en la época democrática, a fin de comprender la rápida evolución desde tiempos no tan lejanos temporalmente. Así, a principios de los 80 vemos unos presentadores austeros, en cuanto a vestuario y puesta en escena. Los presentadores son el eje visual preferente, con unos fondos apagados y muy simples. De forma paulatina, se han añadido diferentes elementos que dotan de modernidad y mayor impacto visual, quizá más "bonitos" de ver.
Los informativos de Antena 3 son un ejemplo de dinamismo y modernidad en el plató de televisión, pues los presentadores están de pie y se mueven al dar la información. Además, basan sus palabras en los datos que podemos ver en una enorme pantalla gigante que apoyan los discursos de los periodistas y con la que incluso pueden interactuar.
Esta capacidad de interacción viene dada por un deseo de modernizar los informativos. Parte de la convergencia digital es saber unir diferentes tecnologías para un mismo fin: la información. De este modo, se está queriendo aprovechar la necesidad de la imagen que tienen las nuevas generaciones. La multiplicidad de las pantallas (smartphones, ordenadores, tablets) genera una necesidad de que el propio medio se modernice y de la información de forma variada.
De esta forma, se explota de forma mucho más ambiciosa esa característica visual que diferencia los informativos televisivos de los radiofónicos y de los medios escritos.
Las caras de la noticia, un reciente documental de cuatro capítulos producido y emitido por la cadena privada de pago Canal +, toma como hilo argumental los informativos y su evolución. A raíz de la serie, tuvimos la oportunidad de asistir a un foro en que tuvo lugar en la Fnac el martes, 2 de diciembre, en el cual pudimos escuchar a periodistas participantes en el documental de la talla de Iñaki Gabilondo, Ana Pastor, Fran Llorente, Hilario Pino o Vicente Vallés.
En dicho foro, algunos presentadores como Vicente Vallés aseguraban que se ha ganado en imagen, pero que ello era peligroso, pues se corría el riesgo de olvidar la figura del presentador. No obstante, otros como Iñaki Gabilondo, defendían la necesidad de un "prescriptor" que guíe la información y contextualice la imagen.
De este modo, se plantea el debate de si en este caso la convergencia digital corre en favor de la rigurosidad informativa. Iñaki Gabilondo sacaba a relucir de esta forma, un ejemplo de un vídeo de un tele-espectador sobre una tormenta o sobre un ataque armado. Los diferentes ponentes sacaron la conclusión de que sin el periodista que se encargue de comprobar la veracidad de las imágenes y de explicar al espectador qué es lo que está viendo, lo visual se queda vacío.
No obstante, ciertos sectores de la opinión pública e importantes teorías de la comunicación mediática hablan de la pérdida de rigor a la hora de dar información y de caer en la sucinta explicación de noticias que requieren mayor reflexión y menor imagen. Así, se cree que la televisión es un medio que transmite peor que la radio y la televisión, sirviendo para entretener y distraer, pero no para informar de la manera más correcta (Sartori, Giovanni- La opinión teledirigida).
En el propio documental de Canal +, Vicente Vallés se pregunta: "¿Merecen ciertas noticias la importancia que los informativos de televisión les damos?" en referencia a ciertas noticias de carácter "amable" que roban espacio a otras importantes pero de menor interés para el ciudadano medio y que merman la audiencia (política, hechos e imágenes sensibles). Así, muchos periodistas abogan por mirar menos las audiencias y luchar por el verdadero periodismo que, aseguran: "Es, al fin y al cabo, el guardián de la democracia".
Los medios y las redes sociales
En el foro de la Fnac tuvimos la suerte de oír cómo se hablaba de que es, probablemente, el principal tema a colación de la convergencia digital en el periodismo informativo: las redes sociales.
En la imagen (izquierda) podemos ver como en el programa La Sexta Noche de la cadena La Sexta, aparece arriba ala izquierda un "hashtag": #L6Npabloiglesias.
Esta aparición tan directa en los medios es muy significativa de la convergencia digital entre televisión y redes sociales.
También en los programas informativos se utilizan las redes sociales para captar al público joven o adaptado a las nuevas formas de comunicación social:encuestas vía Twitter, preguntas directas al programa por Facebook o Twitter, redes oficiales de las cuentas de noticias de los diferentes programas (como el de Informativos Telecinco)... todo tipo de herramientas que unen al usuario de las redes con los periodistas.
De hecho, las redes son, ahora mismo, la herramienta de difusión más rápida e inmediata, dejando muy en desfase los medios escritos en papel. Tal es así, que muchos periodistas basan su trabajo en las redes. Fran Llorente, ex-presidente de informativos de TVE, aseguraba en el foro del 2 de diciembre: "He sustituido el paquete de periódicos por Twitter. No leo los periódicos, he elegido a diferentes periodistas en la red que considero que jerarquizan correctamente la información".
Podemos vislumbrar, así, un cambio en la forma de consumir la información en los últimos dos años. Cada uno elige cómo informarse, y cada vez más personas se informan vía redes sociales. Aún así, Vicente Vallés apuntaba la importancia de no olvidar a ese público, "aún mayoritario", que no está en las redes sociales.
Además, la difusión de las redes sociales ha provocado un torrente de información, que Iñaki Gabilondo y Fran Llorente consideran incontrolable. De esta forma, apuntan que el objetivo debe ser el de escoger lo verdaderamente importante ante ese exceso de información.
En definitiva, queda un largo camino por recorrer para poder llegar a ver donde está el alcance y los límites de las nuevas tecnologías digitales en los medios, cuyo principal exponente son las redes sociales. Veremos si las redes nos permiten a cualquier usuario enterarnos de los hechos al instante y formar parte del mundo informativo o si tanta información acabará por hacernos no saber dónde está lo realmente importante. Altair Iván Pérez Caesar BIBLIOGRAFÍA: