'Boyhood, momentos de una vida' comenzó a rodarse en el verano del año 2002. Hasta el estreno de la película, han pasado doce años, en los cuales se nota el paso del tiempo de los actores, sobre todo en el personaje de Mason (Ellar Coltrane), que comenzó a rodar con siete años y la finalizó a los dieciocho. Antes de que la película tuviese su título tenía otro:Película de 12 años. A pesar de haberse rodado en doce años, solo se usaron 39 dias de rodaje al total, con un presupuesto bastante pequeño (4 millones de dólares) por un proyecto de este amplitud.
Ellar Coltrane
El director Richard Linklatery su equipo de trabajo se reunían cada año para rodar el guión del director acerca de un niño que va creciendo hasta convertirse en un estudiante universitario. De esta forma, se puede ver como el protagonista vive modas de lo mas cambiantes al mismo tiempo que cambia su look y atraviesa la pubertad. (Filmaffinity)
Richard Linklater
Lorelei Linklater, hija del director, interpreta a Samantha en la película. Al igual que su compañero de reparto, Ellar, comenzó el proyecto con siete años. El problema vino cuando Lorelei quiso desvincularse del proyecto al cabo de tres o cuatro años, algo a lo que se negó su padre, por lo brusco que parecería quitar a su personaje de la película. Finalmente, Lorelei siguió en el proyecto, finalizándolo a los dieciocho años.
Richard y Loreilei Linklater
'Boyhood' es una de las once películas que tiene una media de puntuación de 100 sobre 100 (máxima puntuación) en Metacritic, sitio web que alberga todas las críticas y puntuaciones de una película hechas por los medios. Con ellas, Metacritic se encarga de hacer una media entre todas ellas. En esta lista de once películas, sólo se encuentran dos filmes ('El Padrino' y 'El Mago de Oz') y un documental ('Best kept secret'), teniendo en cuenta que las siete películas restantes son lanzamientos posteriores con muy pocas críticas insertadas. Otra cosa a tener en cuenta es que en esta puntuación media de 100 puntos, 'El Padrino' (1972), unánimamente considerada la mejor película de la historia del cine, cuenta con 14 críticas, 'El Mago de Oz', de cuatro y el documental 'Best kept secret', también de cuatro, mientras que 'Boyhood' tiene en Metacritic 40 críticas insertadas.
'Boyhood', trailer internacional
Fuentes:
'Boyhood', Metacritic, consultada el 11 de Diciembre 2014
El Micromecenazgo, tambien llamado Crowdfunding en inglés, es un medio de financiacion participativa que se desarrolla más y más, con ejemplos de exito muy relevadores de la potencia de la convergencia digital. El principio es simple: si un proyecto le gusta al público, este último puede aportar dinero, tal y como un mecenas, para que el proyecto puede realizarse. Es la cooperación colectiva llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos.
El micromecenazgo puede ser usado para muchos propósitos, desde artistas buscando apoyo de sus seguidores, campañas políticas, financiación de deudas, vivienda, escuelas, dispensarios y hasta el nacimiento de compañías o pequeños negocios. Pero el caso que nos interesa es el de los programas audiovisuales que benefician del apoyo de una comunidad de fanaticos que van a financiarlo.
Los defensores de los métodos de financiación masiva argumentan que permite a las ideas creativas que no encajan en los patrones requeridos por las financieras convencionales obtener dinero en efectivo a través del apoyo y la solidaridad de grandes grupos de personas. Aparte de obtener financiación, se obtienen potenciales clientes gracias al boca a boca.
Una desventaja es el requisito de divulgación del proyecto cuando aún se encuentra en fase muy tempranas y esto expone al promotor a que su idea sea copiada por otras empresas. El micromecenazgo cobró auge y se facilitó gracias a páginas web y además con plataformas como Kickstarter e Indiegogo o producción comunatoria como My Major Compagny.
La convergencia digital revoluciona los medios clásicos de produccion y es un impulso fantastico por la Cultura libre. La importancia de la comunidad de fans, que pueden participar a un proyecto, ahora, en su aspecto financial, es el protagonista general de este nueva industria. Finalmente, el crowdfunding implica que la gente es fanática de una película antes que se empiece a rodar, pero permite reconocer sus centros de interés y sus gustos en el dominio de las producciones audiovisuales.
“Ayer
estuve en el reino de las sombras. Si supierais hasta que
punto es aterrador…Allí no existe ni el sonido ni el color: todo,
la tierra, los árboles, los hombres, el agua y el aire, todo tiene
allí un color gris uniforme. En el cielo gris, rayos de sol grises;
en los rostros grises, ojos grises. Y hasta las hojas de los árboles
son grises como la ceniza: no es la vida, sino una sombra de vida. No
es el movimiento, sino una sombra de movimiento, desprovista de
sonido.”
Con
estas palabras inicia Maximo Gorki la que quizás
es la primera crónica cinematográfica de la historia. Escritor y
político ruso que estaría siempre muy ligado a la revolución
soviética, acudió en 1896 a la proyección del cinematógrafo que
los hermanos Lumière ofrecían en la feria de Nijni-Novgorod. Su
relato confiere matices terroríficos que nos ofrecen un testimonio
muy valioso. Desprovista de color y sonido, la primera película de
la historia supuso para este espectador un particular descenso al
reino de las sombras, un mundo embrujado y sin vida.
“Y
todo sucede sin ruido, en silencio: es tan extraño… No se escuchan
ni las ruedas contra la calzada, ni el murmullo de los pasos, ni las
conversaciones, nada, ni una sola nota de esta compleja sinfonía que
siempre acompaña el movimiento de los hombres. Sin ruido, el follaje
gris ceniza de los árboles se agita al viento y las siluetas grises
de los hombres, como si fueran sombras, se deslizan en silencio sobre
la superficie del suelo gris, alcanzadas por un maleficio y
cruelmente condenadas al silencio, privadas de todos los matices, de
todo el colorido de la vida.”
Te animamos a quitarle el sonido al vídeo. ¿Notas la ausencia de
vida?
El
cine llega al mundo gris y mudo. Tan pronto como nos damos cuenta de
que el cine puede servir para contar historias, asumimos que faltan
estos dos elementos y que son cruciales. Los avances técnicos
todavía no permitían colorear la pantalla, tampoco dotarle de
sonido, pero para esto último se encontró una solución
imaginativa. Las bandas en directo, que acompañaban las imágenes en
las salas de proyección. Un grupo de amigos del pueblo, con una
afición, estaban constituyendo las primeras BSO de la historia, que
entonces, como el teatro, destacaban por su espontaneidad. Ahora sí,
podéis volver a ver el vídeo de los hermanos Lumière con los
altavoces puestos. La diferencia es vital, cambia totalmente la
narración del filme.
El
papel de la música no ha sido siempre el mismo en la historia del
cine. Cuando llegó el cine sonoro, se pensó que la música iba a
pasar a un segundo plano, ya que iba a prevalecer el hecho de poder
oír hablar a los personajes. De hecho, la música sólo aparecía si
la propia imagen lo justificaba (es decir, aparecía alguien tocando
un instrumento). Pronto los productores se dieron cuenta del vacío
que muchas veces creaba el silencio, ese silencio tan temido por
Máximo Gorki. Por eso en los primeros años de la década de los 30,
se incorpora la música para acompañar ciertas escenas y puntualizar
momentos clave.
Es en 1933, en la película King Kong,
cuando se crea por primera vez una partitura original que se
sincroniza totalmente con las imágenes de la película, de la mano
de Max Steiner. A partir de entonces, el oficio de compositor de cine
se fue profesionalizando y surgieron figuras reconocidas
internacionalmente como la de Alfred Newman, Ennio Morriconi o Henry Mancini.
Se realizaban composiciones de carácter instrumental y
preferiblemente del estilo jazz o música ligera.
Ya a mediados de
los años 50, los estudios empiezan a ver en las BSO un producto
comercial del que obtener rentabilidad. Empiezan a producirse temas y
melodías que pudieran editarse posteriormente en disco, y se
diversifican los estilos musicales que acompañan las nuevas
producciones. Es, además, una época en que está empezando a
proliferar la música popular, y eso se refleja también en las
bandas sonoras. Esa visión de la banda sonora como un producto
comercial más que como un elemento narrativo afectó gravemente la
calidad compositiva del cine de los años 70, donde se centraba más
la atención en crear canciones comerciales que en dotar a la
película de un buen acompañamiento musical.
Sin embargo, la llegada
de compositores como John Williams y, sobretodo, la revolución que
supusieron los sintetizadores para el mundo de la música en los años
80, permitieron el auge de la banda sonora original, que sigue
persistiendo a día de hoy como un potente indicador de la calidad
audiovisual de un producto fílmico.
La
música ha acompañado del cine desde su nacimiento hoy se ha
consagrado como un elemento clave en el discurso narrativo. El sonido
complementa, integra y complementa la imagen visual. Nos produce
sensaciones que otorgan a la escena un significado completo. La
música es tan importante que muchas veces delimita el género en que
nos encontramos.
Ante una misma imagen, una soundtrack
aguda, nerviosa, puede llevarnos a una película de suspense o una
música muy instrumental, pegadiza nos muestra un drama romántico.
La banda sonora otorga a la película vida propia. Le da
personalidad. ¿Qué sería de las películas de Woody Allen sin sus
canciones de Jazz? Perderían parte de su magia y elegancia. Las
bandas sonoras transcienden fuera de las pantallas y se convierten en
iconos populares. Iwill always love you,
el tema central de The
bodyguard dio
a Whitney Houston el salto a la fama. Unchained
melody,
canción de la película Ghost,
permitió al dúo musical The Righteous
Brothers darse a conocer al mundo casi cuarenta años después de la
publicación de la canción.
Los productores son realmente
conscientes de la importancia de la música, de como juega un papel
fundamental en el cine. También lo son los espectadores. Por eso la
figura del compositor de banda sonora original está muy bien
valorada en el cine. Es incluso más conocida que la figura del
guionista. Algunos ejemplos de compositores que han ganado prestigio
y fama con sus trabajos son Yann Tiersen (compositor de la BSO de
Amélie),
Hans Zimmer (ganador de un Óscar de la Academia por su trabajo en
The Lion King)
o Bernard Herrman (quien trabajó con Orson Welles o Alfred Hitchcook).
Moulin Rouge, una película que renovó el género musical
combinando canciones de la cultura popular y deliberadamente
anacrónicas con la París de principios de siglo XX. Fuente: www.corrientescirculares.es
Un
experimento interesante es escoger un momento cualquiera de una
película y cambiare la banda sonora. Los resultados ilustran muy
bien el poder de una buena banda sonora. Para terminar la entrada,
dejaré varias propuestas para hacer la comparación y observar como
varia el significado de la escena. Por ejemplo, la popular escena de
Titanic
en la proa del barco con la banda sonora de The fly.
¿No se vuelve todo mucho más maquiavélico?. O el escalofriante
“Here's Johnny” en The
shining
que con la música de As good as it gets
parece una comedia muda de los años veinte y el demente Jack
Torrence se convierte en el entrañable Melvin Udall. Y el
entrenamiento de Rocky Balboa,
¿sería igual de motivador siguiendo el ritmo de Cinema Paradiso?
Blai Peris Vives
Bibliografía
Gorki,
M. El
reino de las sombras.
1898 [En línea] http://www.zinema.com/textos/enelrein.htm
[Consultado 8/12/2014]
Aragú
Cruz, M. y Haro Sánchez, F. Las Bandas Sonoras a Lo Largo De La
Historia Del Cine . Danzaratte: Revista Del Conservatorio
Superior De Danza De Málaga, vol. 7, 2011, pp. 50-55.