La
música y la publicidad son dos elementos sin los que no se entendería
correctamente nuestro sistema de vida actual. Por un lado, la música suele ser
el componente sustancial de toda obra audiovisual y es indispensable para la
mayoría de seres humanos. Por otro lado, la publicidad es un sector
importantísimo que permite la financiación de muchas empresas y nos introduce
nuevos productos y servicios. De hecho, los medios de comunicación pueden
subsistir debido, en gran parte, a los ingresos publicitarios (el sector
publicitario genera cantidades multimillonarias).
Ahora
bien, ¿qué ocurre si se juntan publicidad y música? La mayoría de spots o
anuncios publicitarios suelen introducir una banda sonora para acompañar al
texto y así conseguir un efecto persuasivo más notable. Las bandas sonoras no
solo están formadas por la música, como parece obviarse vulgarmente, sino
también por los diálogos, la voz en off o los efectos especiales.
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Ejemplo de un buen anuncio acompañado por música, que mejora la calidad final del mismo. Fuente: www.oorei.com |
Sin embargo, la música es la protagonista de
las bandas sonoras por la capacidad que posee para llamar la atención y para
provocar un proceso de memorización en el consumidor (estas características
fueron estudiadas por Theodor W. Adorno).
Es importante señalar que la letra de la música, si aparece, no es fundamental
para conseguir un resultado efectivo en la audiencia. Salvo en extraordinarias
ocasiones, los anunciantes emplean bandas sonoras para dar a conocer su
producto o servicio, potenciar la imagen de marca de la empresa o para atribuir
a un eslogan comercial una música
determinada.
En
el ámbito musical, pueden realizarse varias distinciones en función del género, el estilo o la forma musical.
Las separaciones más básicas se encuentran entre la música original y la
existente, o entre la música instrumental y la música “a capella” (esta última
con muy poca participación en los anuncios).
A
través de la televisión pueden observarse los estilos o formas más
utilizados en la publicidad: el logo
musical, que asocia una melodía a una marca; la música incidental, que acompaña y perfecciona una acción concreta;
la música “cover”, que modifica la
letra, los instrumentos o la voz de una canción preexistente; el fono musical,
que utiliza una parte de una preexistente; o la música de librería, caracterizada por ser de libre acceso a cambio
de una contraprestación económica.
El
jingle es un estilo musical basado
en canciones repetitivas y memorizables que se ha empleado mucho en el pasado.
No obstante, en la actualidad no cuenta
con ese protagonismo, debido a que abarca mucho tiempo en unos espacios publicitarios
cada vez más colapsados y a que las empresas intentan evitar que el anuncio no
guste o pueda ser repetitivo o molesto.
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La publicidad satura los espacios televisivos diariamente. En casi todos ellos podemos encontrar una banda sonora. Fuente: www.marketingactivo.com |
En
cuanto a la preferencia en la utilización de un estilo musical u otro, la
música preexistente es más frecuente que la original porque requiere menos
costes y además es conocida por los consumidores. Así, el “cover” es uno de los
estilos más empleados, junto al logo musical y a la música incidental. Pese a
su mayor relevancia, no existe una determinada forma musical específica para un
producto o servicio en particular. Por ejemplo, una productora puede emplear
una orquesta para provocar una mayor persuasión, y otra puede seguir un método
con voz “a capella”.
Con
respecto a los géneros, el rock, pop o la música clásica ocupan las
posiciones más elevadas en la pirámide musical publicitaria, mientras que
existen gran cantidad de creaciones que no pueden agruparse en un
género concreto por su heterogeneidad y complejidad.
Desde
un ámbito más amplio, las formas de hacer publicidad son distintas en función
del país. Por lo general, España se ha caracterizado por conservar una cierta
independencia frente a la publicidad internacional.
Para
resumir, la publicidad que puede observarse en los medios de comunicación suele
incorporar algún tipo de música, frente a los que solo emplean efectos
especiales o la voz de un narrador/a. Además, es más frecuente encontrar música
preexistente que original.
BIBLIOGRAFÍA:
ORS,
M.P. Banda Sonora De La Publicidad Televisiva Española: Formas, Géneros y
Estilos musicales/Soundtrack of the Spanish TV Advertising: Shapes, Genders and
Musical Styles. Comunicación y Sociedad,
2010, vol. 23, no. 1. pp. 299-318.
Ángel Perales